En un partido en el cual fue superior y ganó con
normalidad, el Arse derrotó 3 a 0 a San Lorenzo y alzó la Copa Argentina. De
yapa, los de Alfaro jugarán la Copa Libertadores.
Tanto se había hablado del arbitraje, de las sospechas,
de los antecedentes, que todas a todas las palabras se las llevó el viento.
En la final disputada en Catamarca, Arsenal mereció y
justificó en cada acción el 3 a 0 final con el que logró quedarse con la Copa
Argentina.
San Lorenzo había sido algo mejor hasta el gol del
conjunto del Viaducto. A los 37 minutos de la primera etapa, un centro frontal
tuvo la salida de Sebastián Torrico lejos del arco para rechazar con los puños,
la pelota le quedó a Nicolás Aguirre, que se animó a cabecear desde cinco
metros fuera del área. El balón picó y entró, haciendo inútil la estirada de
Emmanuel Más para sacar la pelota con su pie izquierdo.
Antes del final del primer tiempo, la situación se agravó
para los de Boedo. En una jugada en la que la cancha le jugó en contra, Ignacio
Piatti siguió de largó y metió un planchazo contra Iván Marcone. El volante
creativo del Cuervo vio la roja, dejando a su equipo con diez para la segunda
parte.
Para colmo de males, en los primeros minutos de la
complementaria, el equipo de Gustavo Alfaro llegó al segundo gol. Centro al
segundo palo, la bajan, y Mariano Echeverría apareció para poner el 2 a 0.
A partir de allí, el conjunto del sur bonaerense manejó
el partido a su antojo. La muestra fue el tercer tanto, un golazo del ingresado
Emilio Zelaya, que enganchó y remató al segundo palo, inalcanzable para
Torrico.
Si el Arse aceleraba en el final del partido, agrandaba
la goleada. Pero la máquina se frenó y el tramo final del encuentro sirvió para
disfrutar el nuevo logro del club fundado por la familia Grondona.
Más allá de la polémica semifinal ante All Boys, esta
noche Arsenal se impuso con total justicia, ganando justamente el trofeo de
campeón y adquiriendo el derecho de disputar tanto la Supercopa Argentina ante
Vélez como la próxima edición de la Libertadores.
Christian Corsetti
