En el clásico disputado en el Monumental, solo con
público local, el equipo de Bianchi ganó 1 a 0 con gol de Gigliotti, tras una
semana complicada con varias lesiones y enfermedades, más las salidas obligadas
de Riquelme y el goleador en el ST.
Todo era rojiblanco en el Antonio Vespucio Liberti,
repleto de hinchas Millonarios, salvo el pequeño codo clausurado en la tribuna Centenario
alta. Hasta que salió Boca, esos once jugadores vestidos de azul y oro
dispuestos a dar pelea y contrarrestar la efusividad de 60.000 riverplatenses.
River comenzó algo mejor, jugando en campo rival. Tras alguna
buena participación de Agustín Orión, respondió la visita, generando una doble
tapada de Marcelo Barovero ante Juan Sánchez Miño primero y Emmanuel Gigliotti
después.
Promediando la primera etapa, el Xeneize golpeó primero.
Cristian Erbes cedió para Gigliotti, que saliendo del área pivoteó, el balón
quedó en poder de Juan Román Riquelme, el diez abrió la pelota hacia la derecha
para que Juan Manuel Martínez desborde y tire un centro rasante que debía ser
despejado por la defensa local, pero apareció Gigliotti, anticipando a Jonathan
Maidana y arrojándose al piso para definir al segundo palo, dándole el 1 a 0 a
los de la ribera cuando el reloj marcaba 23’ del PT.
Desde ese momento, Boca comenzó a parecerse a los viejos
equipos de Carlos Bianchi y cuidó la ventaja.
En el inicio de la segunda parte, pudo haber aumentado
cuando un remate cruzado del “Burrito” Martínez dio en el palo. Lo mismo le
sucedió a River, un tiro de Leonardo Ponzio dio en el caño derecho del arco defendido
por Orión.
Los dirigidos por Ramón Díaz tuvieron la pelota, pero no
supieron cómo generar chances para acorralar a un rival que estaba firme del
medio hacia atrás.
Además, el conjunto de Bianchi perdió a Riquelme por una
molestia en la rodilla y a Gigliotti por un golpe en la cabeza que le produjo
mareos. Sin su creador y su carta fuerte en ofensiva, los del Virrey se
dedicaron a aguantar los últimos minutos, esperando el pitazo final que les permitiera
agrandar la paternidad.
Cuando el árbitro Germán Delfino macó el centro de la
cancha, se desató el festejo de esos 18 hombres que fueron a defender la
camiseta auriazul en rodeo ajeno, mientras millones de hinchas disfrutaban por
TV.
Con presencia en el área través del Animal Gigliotti,
presencia en el mediocampo y solidez defensiva, Boca supo enredar a River en
sus falencias ofensivas. Como dijo Teófilo Gitierrez tras el match, algo hizo
el Xeneize para ganarlo.
Christian Corsetti
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